Puente durante la entrevista.
Fotografías de Doc Pastor.
Oscar Puente, vallisoletano de 42 años, es el secretario general del Partido Socialista Obrero Español en la agrupación de Gran Ciudad de Valladolid. Fue candidato a la alcaldía en las pasadas elecciones de mayo.
En esta ocasión, más pausadamente que en otras anteriores, hemos podido hablar con él sobre temas que afectan de primera mano a la salud de la ciudad.
A un clic podéis leer la entrevista de mano de Maje M.S.
Maje: Desde su punto de vista, ¿cómo ve la situación social y política de Valladolid?
Oscar: ¿De Valladolid? Buf… Para lo que a mi me gustaría, muy plana. Me encantaría que fuese una ciudad que se activara más, no solo en momentos críticos, como lo ha hecho el movimiento 15M, sino de manera estable y permanente, mucho más implicada en la vida política y municipal. Echamos mucho en falta que la gente venga a los plenos.
Maje: ¿Qué cree que ha llevado a esa opinión generalizada que se tiene de la clase política ahora mismo?
Oscar: Sin duda muchos errores. Es lo primero que hay que poner sobre la mesa. Ha habido muchos, importantes, prácticamente desde todos los ámbitos, en todos los partidos, y eso lleva a que la gente generalice. También creo que hay un alejamiento de la ciudadanía hacia la política que, probablemente le ayudaría a cambiar de opinión si lo supiera. Por ejemplo, está muy extendido que ganamos mucho dinero. No es cierto. Yo gano 760 euros brutos al mes. Cuando lo digo hay gente que no se lo cree, pero es la realidad, y le dedico muchas horas al día a esto. Me pago mi móvil, no tengo al última tecnología. Los medios de los que disponemos, a la vista están: esto es un museo del mueble, hay de antes de la guerra. Hay políticos que trabajamos en un escenario de mucha dificultad, carencia de medios y con honestidad. Y creo que no somos los menos, sino los más. Ahora, por unos pocos, pagamos todos.
Si la gente supiera cuánto gana cada uno, cuál es su patrimonio… Por eso nosotros apostamos por la máxima transparencia. Ha que hacer un esfuerzo de honestidad. Ha habido casos recientes, no voy a poner nombres sobre la mesa, que no ayudan nada a que se recupere esa imagen.
Maje: ¿Se considera un político cercano a los ciudadanos?
Oscar: Eso lo deben judgar ellos. Yo intento esa cercanía, de todas las maneras posibles: en la Red, en la calle… A mi cualquiera me pide un café y no tengo problema en irme a una terraza. Yo hago el esfuerzo, si lo consigo o no, deben decirlo los ciudadanos.
Maje: ¿Cree que es posible que la juventud se sienta representada por figuras políticas que llevan viendo en los medios desde que son pequeños?
Oscar: Me gustaría saber qué es lo que demanda la juventud. Hay casos de políticos a los que te refieres. Aquí tenemos el caso de uno que va para veinte años de alcalde, y ahí sigue, ¿no? Y había un contrincante de cuarenta años, que creo que está más cerca de ellos, y, sin embargo, no ha habido una respuesta. Me he ido a las facultades durante la campaña, y e intentado dar un mitin exprés y dialogar con la gente y es muy complicado. Me invitan de vez en cuando a tomar un café en Filosofía y Letras, se juntan varios alumnos, suelen variar. Es muy complicado enganchar con ellos, a mi me gustaría dar con la fórmula. Puedo admitir que no se identifiquen con quienes llevan cuarenta años ejerciendo su labor, pero parece que tampoco lo hacen con los que llevamos tres años.
Creo que la juventud tiene que reflexionar. O se implican a tope o tiene un futuro muy negro. El joven que no reaccione de verdad, no digo solo manifestándose en la calle, que también, sino implicándose en el día a día de su futuro, y este está de igual manera en el ámbito público, va a tener una realidad muy difícil.
Oscar: Quizá para que hubiera una representación acorde con ello, faltó tiempo, porque surgió a pocos días de las elecciones y tampoco ha demostrado una organización muy estable. Apareció y se ha ido diluyendo con el tiempo, y eso es lo que a mí me duele. Cuando cerramos la campaña en Poniente dije que me encantaría que dentro de cuatro años la gente que estaba en Fuente Dorada estuviera con nosotros. Tengo mis dudas de la continuidad de un movimiento que ha sido un poco como una explosión de gaseosa que se ha quedado prácticamente en nada, y estoy siendo muy duro con ello en esta entrevista. Los problemas siguen existiendo, falta ese compromiso.
En cualquier caso, y a nivel municipal, de las cosas que piden, algunos candidatos ya habíamos cumplido parte antes de que lo exigieran. Por ejemplo, tres o cuatro semanas antes yo había hecho público mi patrimonio en una web. Entre nuestras propuestas estaba la de publicar todas las facturas del Ayuntamiento, con el máximo detalle. Apostábamos por una democracia más limpia.
A lo mejor faltó tiempo para conocernos mejor y que la gente vea que en los partidos tradicionales también hay quienes están defendiendo esas cosas, pero en minoría, y para ser mayoría necesitamos que esa gente se implique.
Maje: ¿Cree que es justo que se les denomine como “indignados”, encasillando así a miles de personas?
Oscar: Es que esta sociedad, no solo los medios de comunicación, necesita de etiquetas. Ayudan mucho, aunque sean profundamente injustas, simplificando lo que se quiere definir. “Indignados” es una etiqueta muy sesgada, muy parcial, que no resume cuál es la situación, pero permite a los medios y a la ciudadanía a identificar cierto movimiento. Las sufrimos todos: yo soy 2l “piji-progre” del Partido Socialista, porque vivo bien, llevo corbata… Es injusta pero es lo que ahí. Tranquilizan mucho a la gente.
Maje: ¿Qué opinión le merecen los abusos de las fuerzas del Estado que ha habido en los últimos meses?
Oscar: Afortunadamente, eso no lo hemos vivido de cerca. En Valladolid la situación se ha gestionado con bastante cautela. Es verdad que ha habido episodios muy poco edificantes. Es un momento en el que el Estado debe ser consciente del cabreo justificado con muchas cosas, y que la ciudadanía es la que manda realmente. No comparto en ningún caso que haya actuaciones por la fuerza como las que ha habido en Cataluña o en Madrid, no me parecen de recibo.
Oscar: Mira, me alegra que me hagas esta pregunta. Vengo de otro despacho de ver el coste final de esta estructura, que se ha disparado al 60% en relación a lo que inicialmente se presupuestó. Evidentemente no hacía falta que la ciudad se endeudase en 72 millones de euros el año pasado para hacer una plaza que no hacía falta, desde luego, al menos en esa cantidad, y para hacer un puente que nadie cruza, el de Rábida, que la mayoría no conoce porque va de ningún sitio a ninguna parte. O para hacer un túnel en la Avenida de Salamanca que no sé si ha contribuido a que vayamos más rápido al aeropuerto, que era lo que se pretendía. Se han hecho inversiones sin ninguna cabeza, y al mismo tiempo estamos viendo que se van a hacer recortes en cosas imprescindibles: temperatura en el agua de las piscinas, calefacción en los colegios, se va a incrementar el precio de las escuelas infantiles, de los centros de mayores…
Cuando lo básico no se atiende y se gasta el dinero en obras tan superfluas, es evidente que la conclusión es que no eran necesarias.
Maje: Además, se ha construido sobre un parking que llevaba pocos meses en uso.
Oscar: El parking sale gratis, porque lo paga la empresa adjudicataria, a cambio de una concesión por un periodo de tiempo de gestión de ello, por lo que a la ciudad no le ha costado nada. Hay cosas chistosas también porque el dinero que se ha gastado en fuentes, que resulta que ahora están paradas porque resulta que la gente se baña en ellas, incluso ha motivado una ordenanza que ha sido el escarnio de toda España, porque resulta que el alcalde grabó a una ciudadana lavándose en estas fuentes.
Y luego, las actividades que se desarrollan en la cúpula, al menos en este primer trimestre, francamente… la jornada de setas, la de la raqueta podrían haberse hecho en otros sitios. Me gustaría que la gente cambiara la mentalidad y se diera cuenta de que la apuesta estética, que no es más que eso, “qué bonita está la plaza”, que eso cuesta mucho dinero y resta posibilidades en otros ámbitos. Una ciudad tiene que ser más “vivible”, y no, digamos, tan de oropel, que no sirve.
Maje: ¿Cómo ve la oferta cultural de Valladolid?
Oscar: Siempre he dicho que el problema aquí no está tanto en la programación cultural, que es razonablemente buena: conciertos, teatro, algún festival importante como la Seminci o el TAC, algunos museos interesantes… En general la oferta no es mala, faltan productos más de vanguardia.
Para mí, los problemas que tiene la propuesta cultural son: la descoordinación de espacios, es decir, tenemos teatros públicos que compiten entre sí haciendo lo mismo, y un abandono absoluto de los creadores locales. Esa es la gran asignatura pendiente de Valladolid. Estamos más pendientes de programar productos que nos traen de fuera que de explotar a los creadores locales: tenemos una escuela de teatro estupenda, músicos que van surgiendo que pueden tener futuro si se les da la oportunidad, buenos artistas plásticos… Y eso desde las instituciones no se está apostando como hacen en otros lados.
Maje: Yo echo en falta, por ejemplo, lugares en los que se pueda disfrutar de un espectáculo de café teatro, sin que tenga que ser un espectáculo visto desde una butaca.
Oscar: Las fórmulas son muy clásicas. Una oportunidad fue el teatro Zorrilla, idóneo para haber hecho algo que se saliera de lo común. Hubo proyectos más alternativos, y se apostó por la que encarna Enrique Cornejo, que es muy rancia. Le respeto mucho, pero es así. Muy comercial para un teatro público, que no entiendo qué pinta en un lugar que nos cuesta dos millones de euros al año, y más de veinte su rehabilitación. Merecía algo más relacionado con lo local y abierto a lo europeo.
Maje: Por ejemplo, en ferias la oportunidad de ampliar el repertorio siempre está ahí, y se limitan a más de lo mismo, a algo centrado en un público de más de 50 años, mientras los jóvenes están haciendo botellón en las Moreras.
Oscar: Las alternativas son nulas al botellón. No solo en teatro: los conciertos de la Plaza Mayor, con decir que la estrella ha sido Raphael, con todos mis respetos, eso habla muy a las claras de a qué se está abocando a la población más joven.
Maje: Hablando de ferias, ¿qué imagen le da a la ciudad que el día de apertura el desfile sea un botellón andante por Valladolid?
Oscar: Muy mala. Lo he dicho, y lo puse por escrito hace años cuando ni siquiera era concejal, y me costó un disgusto con las peñas, pero digo lo que pienso. Es un espectáculo de penoso gusto. Lo he vivido desde el balcón, con el pregonero que no conseguía hacerse oír. Creo que este año, por ser el pregonero quien era, ha logrado que se le prestase atención. Pero es lamentable ver cómo alguien intenta hacer un discurso mientras abajo la gente se revuelca borracha. Este fenómeno ha nacido, crecido y se ha consolidado bajo el mando de un hombre que presume de orden, que hace ordenanzas en las que le prohíbe a uno ir en bañador por la calle, y que en teoría debería ir en contra de estos comportamientos.
¿Por qué ha sido así? Porque es un sistema muy barato de entretener a la gente. No exige ningún esfuerzo de imaginación. Me parece que hay que atajarlo, y requiere de un acuerdo entre todos. Erradicarlo a corto plazo es imposible sin un gran conflicto social, pero desde luego hay que ir atajándolo.
Maje: Volviendo al tema de la imagen, ¿existen dos Valladolid, creadas a raíz de esa insistente mejora del aspecto del centro?
Oscar: Indudablemente. Valladolid es una ciudad de dos velocidades. Tiene por su propia estructura una parte que crece naturalmente: el suroeste, una zona en la que, por ejemplo, están las Cortes, que funcionarían en el lugar en el que las pongas, porque la gente tiene que desplazarse a ellas. Esas infraestructuras había que haberlas aprovechado para tirar de otras zonas que están claramente deprimidas.
Hay dos barreras físicas: el río y las vías, y a un lado y otro se están desarrollando dos ciudades muy diferentes: una que crece de una manera mucho mejor y otra marginada con un futuro muy difícil.
Maje: ¿En qué ha quedado el asunto del soterramiento de las vías?
Oscar: Pues en que el problema del planteamiento no ha variado y la situación sí. El planteamiento histórico es que se financia con cargo de la venta de las parcelas que se liberen, y hoy no valen ni la cuarta parte que cuando se pensó esto. Y se hace como si esto no hubiese ocurrido y se sigue con el mismo chip. Se sigue pensando que las vamos a vender a buen precio y vamos a poder pagar el soterramiento. Por eso nosotros proponíamos hacer la parte que más se necesita: desde el apeadero hasta la estación, cosiendo el noreste de la ciudad, con cargo al presupuesto principal. Serían unos 120 millones, utilizando el método del muro pantalla. Las inversiones en obras de la legislatura pasada han rondado los 300 millones. Significaría eso que habría que hacer menos aceras, menos Plazas del Milenio, menos puentes que nadie cruza y, de verdad, apostar por algo que sí resolverá problemas serios de la ciudad, como es la barrera ferroviaria, que está muy mal integrada. Hay ciudades que conviven muy bien con el tren; no es el caso, aquí hay un grave aislamiento.
Maje: No sé si sabe qué tal se está realizando la implantación del plan Bolonia en la universidad pública.
Oscar: No, la verdad es que no es un tema que controle. Ha habido una fuerte conflictividad inicial y se ha ido diluyendo con el tiempo. Es verdad que afecta a algunas cosas que conocemos, pero no tengo una opinión muy clara de qué repercusión tiene desde el punto de vista informativo y y en lo cotidiano para los estudiantes, tampoco de cara al futuro.
Maje: Con vistas al futuro, por ejemplo, va a haber un año en el que salgan a mercado los últimos licenciados de las carreras y los primeros graduados de Bolonia. ¿Qué futuro les espera?
Oscar: Pues, siendo claros, muy difícil en este momento. Vivimos una locura europea con el tema del déficit, que mientras no se resuelva, es complicada la creación del empleo. Si hay que recortar, es imposible dar empleo. España tenía dos motores: el turismo y la construcción, y este último gripó. Hay que sustituirlo por otros más pequeños que acaben dando resultados. Supone apostar por sectores que aquí nunca han sido estratégicos: I+D, nuevas tecnologías, mejorar la competitividad en las empresas… Y eso supone inversión pública.
El panorama para la gente joven es malo, por eso es necesaria su implicación más allá de la protesta.
Maje: ¿Cómo se fomenta la labor de los emprendedores en Valladolid?
Oscar: Mira, justo hace poco fue el Iniciador Valladolid y era la pregunta que yo le hacía al ponente: ¿de qué manera podemos mejorar desde el ayuntamiento la capacidad de estos emprendedores?
Nosotros teníamos varias ideas. Desde luego, lo que no se necesitan son más viviendas, por tanto, la primera apuesta que se tiene que hacer es un plan económico centrado en otras actividades económicas, empresariales y comerciales. Por ejemplo, en el centro de la ciudad esto está cayendo porque no se puede desarrollar actividad comercial más arriba de la segunda planta. Es tremendo. Vallsur acaba de abrir H&M, que quería ponerse en la Plaza Mayor, pero que no ha podido ser por esto.
Otra cosa: tenemos mucho suelo público. Vamos a ponerlo a disposición de las empresas a un precio asequible. Tenemos a Madrid a 50 minutos y no aprovechamos que allí sea más caro vivir e implantarse.
Con el tranvía nosotros pretendíamos no solo un medio de transporte, sino una generación de empleo. Y, por supuesto, falta una simplificación de trámites. No puede ser que alguien venga a abrir un restaurante y tarde dos años en ponerlo en marcha.
Maje: Y ya para terminar, un poco como balance, ¿cómo se podía mejorar la gestión de la ciudad?
Oscar: Creo que mejorar no es muy difícil, porque no hay una gestión muy buena. El principal problema es el enfoque. Si seguimos centrados en lo estético vamos en la dirección inadecuada. Los jóvenes se van, el empleo desciende… ¿Qué hay que hacer? Centrarnos en eso. No es la apuesta el querer ponerle una cubierta al puente de Poniente para que la gente cruce más “chachi”.











Que ha pasado con Maje? Ya la habeis largado? Es algo que muchos veiamos venir se le habia subido a la cabeza y se iba a dar una hostia gorda cuando los demas os hartarais de que fuera de diva.
Publicado por Ceferino | 14 diciembre, 2011, 9:18 amSencillamente ya no tenía cabida en este portal, y la situacion existente desde hacía tiempo era insostenible.
Con todo ha sido un miembro que ha aportado contenidos interesantes y en su tiempo ya pasado por aquí ayudó a lo que es ahora.
Publicado por Doc Pastor | 14 diciembre, 2011, 9:21 pm